
Domingo XXV del Tiempo Ordinario
Nos encontramos ante una parábola que nos resulta incómoda y molesta. Su carácter “escandaloso” nos prueba que se remonta al propio Jesús; no es probable que un discípulo se hubiera atrevido a atribuirla a Jesús.
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Nos encontramos ante una parábola que nos resulta incómoda y molesta. Su carácter “escandaloso” nos prueba que se remonta al propio Jesús; no es probable que un discípulo se hubiera atrevido a atribuirla a Jesús.