
Domingo XIII del Tiempo Ordinario
“Te seguiré adonde vayas” (Lc. 9, 57-62).
No hay nada más bello que tratar de seguirle a Él cada día. Sólo siguiendo a Jesús, el Señor, es posible encontrar la felicidad y la paz del corazón. Que experimentemos la alegría de ser seguidores de Jesús, el Resucitado, Él es la esperanza que jamás defrauda, Él es el Amigo que nunca traiciona y de quien siempre podemos fiarnos.