
Domingo de Ramos
Este es el grito de alegría que resuena en el Evangelio de este Domingo de Ramos. Es el grito de los discípulos y es también el grito de nuestro corazón… “¡Bendito el rey que viene!”. Jesús entra en la ciudad de Jerusalén siendo vitoreado por sus discípulos, por los niños y por la gente sencilla. Que este domingo nosotros renovemos también nuestra confianza en él y le acojamos en nuestro corazón.