
Domingo III de Cuaresma
La fe en Jesús y la conversión son inseparables. La fe significa ser uno con Dios, estar de acuerdo con Él, y esta unidad obra milagros en la vida de una persona. Abrirse a Dios es contagioso. Precisamente en el caso de personas que logran o soportan algo sobrehumano; a menudo nos damos cuenta de que ello sólo les resulta posible merced a la fuerza de la fe